Vida personal

Muchos hábitos de los trabajadores han cambiado en los últimos años. Anteriormente los empleados conseguían un trabajo en una empresa y podían quedarse trabajando en esta por varios años, o incluso hasta que les llegara la edad de retirarse. En caso de que su primer trabajo no fuera el último, permanecer en un mismo lugar por varios años hablaba bien de ellos pues eran “estables” laboralmente. Hoy en día que esto ocurra es más la excepción que la norma. La mano de obra ha cambiado mucho y ya no se conforman, por lo que buscarán la empresa donde mejor se sientan. Es por esta razón que debemos ofrecerles a nuestros empleados las mejores condiciones de trabajo buscando que se queden con nosotros el mayor tiempo posible, teniendo en cuenta que los costos de selección y capacitación de persona suelen ser bastante altos.

En esta publicación voy a hablar de una de las situaciones que debemos entender para hacer del lugar de trabajo uno mejor y es que así como el mundo físico y el virtual cada vez están más compenetrados, la vida personal y laboral cada vez se deben mezclar más.

Por muchos años los horarios de trabajo funcionaron. Las personas se acostumbraron a trabajar basado en diferentes horarios. Antes de que internet existiera, estos horarios se dedicaban totalmente al trabajo, pero una vez el empleado salía de su empresa se olvidaba del trabajo. Esta fórmula funcionó perfectamente por casi todo el siglo XX.

Sin embargo con Internet y con la llegada de la generación Y a las empresas esto ha ido cambiando. Esta nueva generación está acostumbrada a vivir conectada y aunque las empresas han tratado de diferentes formas de impedírselos como por ejemplo bloqueando redes sociales en los computadores y obligando a que no ingresen celulares a las reuniones, es una batalla que deben entender que van a perder. Esta es una nueva generación y el hecho de que mezclen su vida laboral y personal no necesariamente los hacen menos productivos, pues de la misma forma como ellos desean poder estar en contacto con su hija enferma en horas laborales, tampoco tienen problema con contestar una correo electrónico de trabajo antes de acostarse a dormir.

Lo importante es que las empresas entiendan estas nuevas características de la generación Y, y que en vez de evaluarlos por las horas sentados frente a sus computadores, sean evaluados por las tareas que cumplen independientemente del horario en el que lo realicen. Seguramente aún existen empresas que no están listas para dejar el horario del trabajador en sus manos, pero lo mínimo es que entiendan que el hecho de que este se conecte a su celular y redes sociales en horas laborales, no es un problema siempre y cuando cumpla con las tareas que tiene asignadas. Tenga en cuenta que esta libertad hará que el trabajador se adapte mejor a su empresa y sienta una menor necesidad de buscar otro lugar para trabajar.

 

Imagen tomada de Flickr.com

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