Dejar ir a Cliente

Cuando decidí independizarme y unirme a la empresa que mi hermano había fundado hacía un par de años, obviamente el tema de los clientes me preocupaba enormemente. Esto era natural, pues como cualquier emprendimiento si no conseguíamos clientes nuestro negocio no iba a tener un buen futuro. Así en esa época pensaba que cualquier cliente era valido y valioso, pero con el tiempo fui aprendiendo que esto no es tan cierto y que efectivamente existen clientes que nuestra empresa no quiere tener.

Nuestra empresa Consultorías 360°, es una empresa que asesora a otras en temas de tecnología e Internet, de manera tal que logren tener una presencia en Internet que sea exitosa hoy, pero que también logre evolucionar con el tiempo. Como pueden ver, este es un servicio de transferencia de conocimientos, es decir es un intangible. Este tipo de servicio, a veces son difíciles de valorar por varias razones: en nuestro mercado no existen muchas empresas que se dediquen a esta misma labor – no existen comparativos- y por ser un intangible a veces las personas no saben como valorar este trabajo.

Aunque nosotros entendemos lo anterior, hemos llegado a la conclusión de que únicamente nos interesa trabajar con empresas y empresarios que entiendan que aunque es un intangible, el conocimiento tiene un valor muy alto. Por esta razón hemos dejado pasar clientes que nos damos cuenta que no valoran el conocimiento, como este debería valorarse. Igualmente debido a que en nuestra labor de consultores nos reunimos varias veces a la semana durante un prolongado espacio de tiempo, también hemos optado por alejarnos de empresarios que son personas difíciles y que creen que tienen la verdad absoluta en sus manos. Hemos optado por esto, debido a que serían procesos muy desgastantes para nosotros.

El anterior es el caso de nuestra empresa que vende un intangible, pero es un tema que muchas empresas y emprendedores deben entender: no todos los clientes son buenos clientes –por lo menos para nuestra empresa-. Voy a mencionar algunos casos: el cliente que no está conforme y siempre devuelve nuestro producto, el cliente que no paga a tiempo o que por políticas paga a 160 días o más, el cliente que compra pocas unidades y no el nivel de ventas que requerimos, etc.

El punto es que usted como empresario defina cual es el cliente al que le desea vender y cual es el que no le interesa pues le hará daño a su empresa e incluso a usted y su tranquilidad. Muchas veces esto lo aprendemos en la marcha, pero lo importante es que una vez lo detecte se aleje de este cliente, y más bien utilice sus energías buscando estos clientes que sí son rentables y buenos para su empresa.

 

Imagen tomada de Flickr.com

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