Tipos de Independencia: ¿esclavitud o calidad de vida?

En el mundo laboral existen diferentes tipos de empresas, con diferente cultura y diferentes condiciones. Existen empresas, por ejemplo, a las cuales no les preocupa mucho sus recursos humanos y las condiciones como estos viven. En cambio hay otras que sí se preocupan mucho por sus empleados y quieren que ante todo estos estén bien, pues se han dado cuenta que una persona que esté alegre con su trabajo y que tenga tiempo de realizar sus actividades personales y no solo dedicarse a la empresa trabaja mucho mejor. Antes de que yo decidiera independizarme, tuve la suerte de trabajar en una empresa de este tipo, a diferencia de muchas de las personas que conozco. De esta manera, a excepción de que tuviera algún proyecto especial o alguna entrega, yo podía trabajar entre 40 y 45 horas a la semana, lo cual me parece justo y me permitía tener una buena calidad de vida.

En el momento en que decidí independizarme sabía que otra vez me iba a enfrentar a alguno de estos dos escenarios, pero para mí era claro que quería permanecer en el segundo. He oído a muchos emprendedores decir que no les importa tener que trabajar mucho más si saben que están trabajando por sus proyectos y no por los de los demás.

Estoy de acuerdo con ellos pero he aprendido a estarlo solo hasta cierto punto. Cuando empezamos a luchar por nuestros emprendimientos, seguramente vamos a tener que meterle más tiempo y energía para lograr sacarlo adelante. Sin embargo desde mi punto de vista, considero que esto es útil y tal vez necesario en unos primeros años donde nuestro proyecto es muy joven y debemos dedicarle mucho tiempo, pero con el tiempo esto debe ir cambiando, sino no estamos recorriendo el camino de la manera correcta.

Si nuestro negocio está recorriendo el camino que debe recorrer, debería evolucionar como un niño. Cuando nace y es un bebé debemos estar muy pendientes de él y dedicarle mucho tiempo. A medida que va creciendo y se vuelve un niño o adolescente este debe irse independizando, en el momento en el que logramos delegar ciertas funciones con los empleados que hemos contratado y con el funcionamiento natural del negocio. Ya cuando es un adulto o un negocio maduro, este debe tener la capacidad de andar sin que nosotros estemos encima. Claramente debemos apoyarlo, no se trata de dejarlo votado, pero este debe andar sin nuestro soporte.

Este camino, que como dije es la forma como veo que debe evolucionar un emprendimiento hará que nuestra independencia no se vuelva una esclavitud, sino que nos permita tener calidad de vida con un negocio que satisfaga nuestras necesidades y requerimientos.

Imagen tomada de Flickr.com

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