Planes de Negocio, ¿sólo papel?

Planes de Negocio
Siglos atrás, para montar un negocio, las personas simplemente tenían una idea y empezaban a ejecutarla, es decir a salir y a vender. Hoy en día nos es muy difícil pensar en tener una idea y salir de una a vender sin antes pasar por una etapa de planeación, estructuración y determinación de los procesos. Es por este motivo que los emprendedores nos apoyamos en Planes de Negocio para estructurar nuestra empresa.

Sin embargo, en muchas ocasiones he estado presente en diferentes discusiones sobre que tan buenos son los planes de negocio, pues como se dice coloquialmente, el papel aguanta todo y podemos crear historias maravillosas en este, pero al ejecutarlos todo esto se viene abajo y el plan de negocio simplemente es el reflejo de una fantasía con la que sueña el emprendedor.

Aunque creo que la anterior discusión es valida, lo que he aprendido durante mis años de emprendedora, me ha hecho entender que aunque es cierto que podemos crear mundos maravillosos e irreales en los planes de negocio, si somos juiciosos, sinceros y realistas con la herramienta, podremos aprovechar las diferentes bondades de la misma.

 

¿Para qué utilizar los planes de negocio?

Como lo comenté anteriormente, esta herramienta está muy discutida, pero si es utilizada de la manera correcta nos puede ayudar a estructurar nuestro negocio de una manera realista –sin negar que seguramente en la ejecución encontremos bastantes diferencias-. Además actualmente es una herramienta de la cual no podemos prescindir pues nos ayudará no solo a estructurar el negocio, sino también con otros elementos, como por ejemplo:

  • Detectar errores en nuestro modelo antes que lo ejecutemos
  • Definir las etapas del proyecto y los objetivos de las mismas
  • Identificar oportunidades
  • Prever posibles dificultades a las cuales nos podremos enfrentar
  • Conseguir inversionistas
  • Conseguir socios

 

Definir varios escenarios

El problema más grande que existe cuando realizamos un plan de negocios, es que aunque es fácil definir los egresos que tendrá nuestro negocio, pues el mismo mercado nos los da, no es tan fácil saber los ingresos. Calcular el precio al que vamos a vender no es muy complicado pero si lo será saber el volumen de ventas que tendremos. Por esta razón una buena práctica es definir tres escenarios: el pesimista, el neutro y el optimista. Al definir estos escenarios, nos prepararemos para diferentes realidades y así sabremos como reaccionar ante estas. De esta manera, el plan de negocios será más que papel y nos ayudará a prepararnos para diferentes posibles resultados.

 

Imagen tomada de Flickr.com

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